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Un profesor novato (I)

Este es el primero de una serie de posts en los que pretendo recoger recursos que pueden ser de utilidad a quien esté pensando en dedicarse a la enseñanza, sobre todo en los niveles de educación primaria y secundaria en España.

La necesidad de recopilar muchos de estos recursos me ha venido dada al explorar la posibilidad de trabajar en centros concertados y privados. Por un lado, yo puedo dar clase de filosofía y música, pero estas asignaturas no tienen muchas horas dedicadas en el currículum de secundaria, así que a los colegios les interesa más alguien que, además de estas asignaturas, pueda dar otras, hasta llegar a completar una jornada completa.

También he empezado a explorar el uso de metodologías alternativas a la clase tradicional, y esto es lo que creo que puede ser de utilidad tanto a quienes van orientados a primaria como a secundaria, porque la base de estas metodolgías es la misma.

En esta entrega voy a hablar sobre los requisitos para dar clases de asignaturas que pertenecen a la misma rama que tu titulación, y haciendo esto también de dónde encontrar el contenido de las asignaturas en Secundaria.

Formación básica del profesorado y el BOE

La información al respecto está publicada en el RD 860/2010. El nº del BOE en que se publicó está disponible aquí, y en él están estipulados los requisitos para dar clase en secundaria en centros privados, o concertados (que no dejan de ser privados). Esto vale tanto para la ESO como para Bachillerato y Ciclos Formativos.

Los requisitos para dar clase están recogidos en el Artículo 2, y son:

  • Tener un título de Licenciado, Ingeniero o Arquitecto, o un título oficial de Educación superior de Graduado, o equivalente académico,
  • Acreditar una cualificación específica adecuada para impartir las materias respectivas, y
  • Tener la formación pedagógica y didáctica a la que hace referencia el artículo 100.2 de la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación.

El requisitio principal es tener un título de los listados en el primer punto. Además, se requiere tener la formación pedagógica, según el tercer punto. Es decir, una persona Licenciada en Física que haya realizado el Curso de Adaptación Pedagógica puede impartir, seguro, clases de física. La cuestión está en que tal vez le haga falta dar clases de matemáticas si quisiera trabajar en algún sitio concreto. La pregunta que yo tenía era cómo acreditar que se puede hacer tal cosa, y la respuesta está en el segundo punto del Art. 2, que se detalla en el Artículo 3:

  • Acreditar más de 12 meses como docente en la asignatura que se quiere impartir en centros privados o concertados,
  • haber cursado al menos 24 créditos, o si no aparecen créditos dos cursos completos o
  • realizar actividades de formación del profesorado para la especilidad, también al menos 24 créditos.

Es decir, que nuestro profe de física lo tiene fácil para dar matemáticas, porque en los dos primeros cursos de física se da casi exclusivamente matemáticas. Sin embargo mi caso no es tan fácil. Habiendo estudiado filosofía, yo he tenido que cursar varias asignaturas de Historia de la Filosofía, así que quería saber si con ellas tenía suficiente para acreditar que puedo dar las asignaturas de Historia.

Cómo acreditar que puedo dar tal o cual asignatura

Con las licenciaturas, los planes de estudios universitarios incluían un pequeño resumen de las asignaturas, de a penas tres líneas (por ejemplo este). Este resumen está en el reverso del Título, con lo cual quienes posean una licenciatura tienen el asunto bastante más fácil que los graduados.

La manera de acreditar que se puede impartir tal o cual asignatura consiste en comparar el resumen o la descripción de la asignatura cursada durante la carreara con el currículum de la asignatura de secundaria que queremos impartir. Pongamos por caso que quiero acreditar que, habiendo cursado Historia de la Filosofía Española en la carrera puedo dar clase de Historia de España en Bachillerato. Tendría que coger el plan de estudios y comparar el contenido de mi asignatura con el de la asignatura de Bachillerato, y buscar que coinciden. En qué grado deben coincidir no he sido capaz de averiguarlo, pero sí que sé que en mi caso no coinciden.

Esto es así para los títulos que tengan disponible este resumen, pero en mi caso no existe dicho resumen, así que parece que no vale este método. La solución consiste en conseguir la Guía Docente de la asignatura que yo cursé. Problema: la Guía Docente puede (y suele) cambiar de un año para otro, con lo cual hay que conseguir la guía del año en el que cada cual estudió (aquí los compañeros que se guardaban todos los archivos del curso me llevan MUCHA ventaja…) y luego realizar la comparación.

Si una vez que todo esto está hecho resulta que no hay manera de acreditar que puedo dar Historia de España con lo que ya he estudiado, me queda la opción de estudiar al menos 24 créditos de la carrera de Historia. Por lo que me dijeron en la consejería, esto serviría para dar la asignatura «Geografía e Historia».

La otra opción, que está completamente fuera de mi alcance y además me resulta muy rara, es la de haber dado la asignatura en cuestión durante al menos 12 meses.

Un pequeño detalle…

Aún si cumplimos todos estos requisitos, no son suficiente para dar clase de una asignatura que no esté adscrita a nuestros departamentos. En el RD tenemos explicitados todos los criterios para dar clase de todas y cada una de las asignaturas de secundaria. En el caso de Historia, es evidente que con la carrera podemos dar las asignaturas de historia, pero también se puede dar clase de estas asignaturas si nuestro título (Grado/Licenciatura) es de la rama de Artes y Humanidades, o de la rama de Ciencias Sociales y Jurídicas, y acreditamos lo que he explicado en la sección anterior.

Conclusión

Ser docente en secundaria no es una tarea fácil por sí misma, pero como hemos visto las sutilezas de la regulación hacen que no solo sea necesario tener los conocimientos concretos, y las habilidades necesarias para conseguir que el alumnado los aprenda, sino que se requiere un conocimiento de algunos aspectos de la ley que no tienen una relación directa con la docencia en el aula.

Por otro lado, es cierto que el conocimiento no ocupa lugar, y cuanto más claro tengamos todo lo que supone ser profesor más fácil será sortear las dificultades que nos vayamos encontrando. Como profe novato tengo que decir que no me esperaba una complejidad tan grande para explicar unos conocimientos que podría adquirir en cuestión de un curso académico, y que como acabo de exponer me tocará aprender.

Tengo en mente dedicar la siguiente entrada de esta serie a la metodología del «trabajo colaborativo», ya que podemos incluir varias de las otras metodologías que más en voga están en el momento dentro de esta.